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Juan Habichuela
17 abril 2008 – 10:00h
Sala Sandaru (CC Parc Sandaru)

……me emociono escuchando flamenco, pero lo que más me conmueve es cuando la siento interpretada por gente sencilla que a pesar de no haber tenido instrucción académica alguna, son capaces de desarrollar, con tanta exquisitez, una música tan bella como difícil de ejecutar……

Así se expresaba en los años 70 una personalidad de la época en uno de sus primeros acercamientos al flamenco.

No sabemos quien  fue el interprete que le provocaba aquella emoción, pero bien podría haber sido Juan Habichuela, como también pudieron ser otros de su espléndida generación. En cualquier caso Juan da todo el perfil. De niño no pisó la escuela por pura necesidad, no tuvo que elegir profesión, le vino dada. Fue profesional antes de tener uso de razón y su aprendizaje de la música flamenca no pudo ser, naturalmente  académico. Lo fue por inmersión, por osmosis. Pero sí pudo desarrollar sus potencialidades artísticas; un oído finísimo, un sentido del ritmo excepcional y esa sabiduría que le permite adelantarse al cante antes de ser cantado.

Tuvo la fortuna de vivir el renacer del flamenco. Con la llegada del vinilo y el descubrimiento de  “ lo popular “, el flamenco tuvo su “chance “ y la generación de los nacidos en los años 20, 30 y también 40, tuvieron su ocasión …….. los tablaos, los festivales, las grabaciones……, el flamenco al fin  “vendía “ y los artistas pudieron escapar de los reservaos  para subir a los escenarios.

Juan desarrolló su carrera como guitarrista de acompañamiento y ahí, si no ha sido el mejor, digamos    (para no discutir ) ha sido y es, uno de los mejores. Otros pusieron el énfasis en la guitarra de concierto, de solista, y la guitarra flamenca, con todo merecimiento, subió a las alturas. Él se quedó abajo haciendo cantar bien al menos bueno, y al bueno cantar mejor.

Por eso, el mundo del flamenco se siente agradecido a este hombre sencillo que tantas veces, con su buen hacer, conseguía que el cantaor alcanzara su plenitud y así el cante se mostraba en todo su esplendor, y esa tarea simple y tan difícil de conseguir lo ha hecho y lo hace de la manera que solo los grandes saben hacerlo. Desde la modestia.

EL DORADO Sociedad Flamenca Barcelonesa
17 de abril de 2008